Favor de acariciar a la Rocamadour.

Caos

Algo tuvo que volver antes
que todo se fuera.
Como mi Yo
que se perdió entre tacones furiosos
subterráneos
y otoños de seda citadina.

Tengo miedo, tengo tanto miedo,
ahora que las noches vuelan
con alas de murciélago
desde los árboles desnudos de la acera
que rechinan
como goznes desauciados
de sol a sol: desde que voy
hasta que vuelvo.

Porque
para volver, tuve que dejarme ir
entre la gente.
Y ahora vuelvo aquí, a la hoja en blanco
y a deshacer la muerte de las hojas en la calle
y la risa de las aves

y de las avenidas.

A retratar un paisaje urbano, que me es
totalmente ajeno, lejano, indiferentemente hostil,
que me recibe
con las entrañas abiertas.

Que la poca Mar que me quedaba
la devora...
Que me lanza hacia el carajo
como bala perdida en la enternidad
del universo.

Y yo, Ladrona... me retuerzo
en el lago sagrado de tu calma
tu certeza
y tu solidaridad,

que se han vuelto mi pan de cada día.

Te vendo mi alma
a cambio de tu Paz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ash... ya no estás publicando en este blog... ¬.¬ :P

El Nictálope dijo...

Excelente ! Me encantó.

Un saludo enorme.

Patricio.

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