Carcajada de miel,
Gloria
Publicado por Antares en 19:57
Te quiero entero
No hablemos más de mí, ni de ti.
Publicado por Antares en 2:01
De los miles de años
De los miles de años que me pesan
y que no existen
mas que en los poemas
y en las canciones
me he pasado 500 huyendo y buscando...
más otros cuantos miles de los años que no escribo.
Tantos eones que me ciegan o enmudecen.
Tanto de lo mismo.
Tanto de este amor para la gente
que no sabe dar amor;
"¡Qué poesía!" me han gritado
tras coger del sucio piso pedazos
de mi cielo, de lo que fue mi cielo.
De lo que mi cielo perdió.
Y yo sin esta vida.
Sin estas letras.
Yo en mi barrilito aislado de vino
ególatra
de dioses Olímpicos caídos.
Yo sin ganas de ser Yo.
De hacerme Otra que se ame a sí misma.
Y que sea poeta por el resto de los siglos.
Publicado por Antares en 18:09
Que sabe a ti
Ponle nombre a mi Caos
cauterízalo.
Levántalo
del mausoleo ilegal de párpados
pintados.
Libérame, desátame
de este témpano de sangre
que me hunde.
Destrózame, revíveme
de esta eterna soledad que sabe
a despedida.
Que sabe a ti.
Publicado por Antares en 21:01
La última vez
De todas las veces que
te he mirado
sin mirarte
Algo me dice que ésta
ha sido la última
vez.
Y no sé por qué me arrastra
el rumor callado de tu ausencia.
No sé por qué el arrullo
taciturno
de tu abrazo, me secuestra
de las noches dormidas.
No sé por qué los gestos helados
de tus palabras inquietas;
salpicadas de risa,
bautizadas en llanto,
me recorren el alma en un arranque ensombrecido
de premura
que se crece
hasta convertirse en mar,
en viento,
en hidra
que devora con canciones salinas
los rastros sublimes
de mi corazón.
No sé por qué las horas
retroceden
tras el peso tu sombra.
No sé cómo es que ahogas
en el jugo
minutos de naranja
que robas,
que transmites,
a tu vida
Tan llena, tan plenamente saturada
de copos resueltos,
de silencios hostiles,
que devoran éste anhelo aniñado:
Esta contemplación mutua
tan tuya,
tan mía,
que nos remite
a la sed insaciable, al sueño profundo
de compañía... y amistad.
Publicado por Antares en 20:35
Prometeo
¿Por qué?
Porque hay más que el sufrimiento humano.
Porque tras el miedo, hay amor.
Tras el amor, olvido.
Tras el olvido, Cielo.
Tras el Cielo, Mar
Mar de nubes, Mar de llanto
Mar de mares
que derivan entre cálamos batientes
y que llegan más lejos que los gritos,
que las llamadas terrosas de las aves
vencidas
que naufragan por los besos del viento
con las alas sedientas,
con las plumas incendiadas de sol y de verano.
¿Por qué?
Por eso.
Por eso mismo.
Porque me gusta mi mundo,
mi momento.
Porque me quedo
con mis ganas de beberme el cofre cerrado de la noche,
de infectarme del veneno de la vida
que resuella, sueña: irrumpe
en el lienzo fermentado de los anales del tiempo
cultivados
en el terruño aromático y salvaje de la Creación.
Por eso,
por eso que me quedo
a escribir
a amar
a llorar.
Por robar el fuego,
junto a Prometeo,
de las narices boludas y ebrias de los Dioses.
Publicado por Antares en 22:25
