Yo te quiero
Publicado por Antares en 22:43
Lejos
Ah... el sabor a Traición.
El indiscutible aroma a odio y resentimientos
pulidos bajo el peso de cristales de amargura, celos y revancha;
recocidos bajo el sol de un medio día sangriento y acongojado,
se me avalancha en las arterias, en la lengua.
El zarpazo, el golpe certero de la Revelación de "Tus Misterios"
me llegó,
como una gota gélida de cordura y despertares,
desde tu universo de urracas furiosas y fieras encabritadas;
desde de tu mundo de vinos, maracas y aventuras:
de tus fronteras de incredulidad y de hedonismo.
Se escucrrió,
despacio,
por mis caderas;
con el ritmo insoportablemente cruel
de las caricias tuyas,
e invadió mis reinos suturados de arte y poesía angelical,
derrumbando mis murallas de coraje y valentía.
Me tatuó la Soledad, de vuelta.
La decepción, el odio y la poca tolerancia a tus errores
me constriñó el alma en un puño de reproches:
Éste el Mayor, el más Cruento de todos:
Mentiroso... Maldito mentiroso.
Estafador de amor, de confianza y de ternura.
Judas de la Verdad.
Cobarde por Excelencia.
Ahora... después de tanto tiempo,
me doy cuenta "con quién" debiste haber estado;
Así me odiarían los dos, sin premura y con absoluta libertad,
bajo el total amparo de la Justicia,
sin ninguna necesidad de empujarme al borde de un barranco
para verme arder,
entre mis propias úlceras y llamas,
hasta consumirme.
Incéndiense ustedes,
muéranse, si quieren....
Pero bien, bien LEJOS de mí.
Publicado por Antares en 21:42
A ciencia cierta
Publicado por Antares en 14:56
Dejar de Ser.
Ojalá se pudiera Desnacer,
des-existir.
Dejar de ser lo que se Es,
dejar de vivir lo que se vive,
dejar de romper lo que se rompe.
Dejar de escribir, me emerger;
de llorar porque no se expresa nada,
de morir porque la vida se vive,
y lo que uno siente,
lo que uno titila, combina y desorbita en el aliento,
es apenas Muerte, Desamparo:
de lamento viejo y conocido...
De la misma anciana, sorda, muda y acallada Desesperación.
Dejar de ver,
de amar,
de creer y de sentir,
como se siente.
Publicado por Antares en 19:22
Palabras
La madrugada desciende sobre mí,
como una manta,
como un encantamiento de rocío, estrellas y carámbanos oscuros.
Hace frío.
Me retuerzo entre las sábanas.
Oigo el sonido de una tripa.
Siento una que otra mirada afelpada de ositos y de vaquitas
y me levanto;
soñolienta, desesperada, insomne,
a escribir...
A escribir tonterías, es verdad,
palabras huecas y brutas que no hallan nada que decir,
que no encuentran romances que hechizar,
ni recuerdos lóbregos que llorar o enaltecer.
Palabras que sólo tienen frío,
hambre,
sueño,
cansancio...
Y un poco de aire viciado entre los dientes;
quizá una que otra pulga...
Palabras que tienen muchas ganas de salir, correr, brotar
a chorros, a disparos...
a llenar el mundo con sus muecas de ocio y de contento,
a gritar,
a volcar sobre la gente su aliento especiado y picante,
salpicado de lirios marchitos
y de algún nardo azucarado,
afilado por accidente...
.. y de volver,
cansadas y vencidas,
a mi boca, a mi cama, a mis poemas.
Publicado por Antares en 21:03
Otra Vez
A veces, así es la vida:
A mí me enseñó a escribir,
a bien llorar...
A ti,
entre toda esa torre babeliana de barajas incompletas,
te dio el don de la réplica
y del querer a ojos abiertos.
No podemos hacer mucho:
Nuestra atmósfera colapsa,
ambos universos (tuyo y mío)
se neutralizan;
se aniquilan,
se devoran mutuamente como si de fieras se tratara,
como si fuésemos enemigos sin sueldo,
por ganas,
por puro ocio y entretén.
Y aún así,
mis dedos se alargan y adelgazan para tocarte,
mis párpados se entrecierran,
mis haberes y tristezas eclipsan tras una feria de colores
y extravaganzas
para hacerme merecedora de un sólo beso;
de un roce de tus manos,
de una gota del veneno ambarino
que acaricia la comisura de tus labios finos,
como cuerdas de guitarra.
La horas, las lágrimas y los gritos
valen NADA,
y todo vuelve a girar como un trompo de madera,
como un tocadiscos,
como una rueda de carnaval,
otra vez.
Publicado por Antares en 15:03
¿Y tú qué harías?
Y si yo muriera en este instante
¿Tú qué harías?
¿Si de un momento a otro
Mi cuerpo
Quedara encerrado en el recinto de los gusanos,
De la tierra
Y del Sueño eterno…
Si mis ojos,
Cuencas blanquecinas,
Se cerraran de pronto para volverse en sí mismos;
Hacia el aliento inmortal del recuerdo
Hacia el retorno de ilusiones
Cruzadas, ardientes:
incrustadas en rubís afilados a fuerza de lágrimas incontenibles…
Si mis labios se torcieran,
Se curvaran,
Se apretaran (para siempre)
En un mutis afligido de dolor, de angustia,
De cadáver nauseabundo infestado de moscas y larvas burbujeantes,
Y se ulceraran,
Se inocularan de besos: esos besos que no se dieron,
Que se apagaron,
Como ascuas vertidas en el curso del arroyo matutino…
Si mi voz
Se despidiera
En un cántico suave: bajito, bajito,
Como el sonido de los sueños que duermen los gorriones
Recogidos en la calidez de sus nidos frágiles y pasajeros…
Qué harías?
Publicado por Antares en 21:10

