Ojalá se pudiera Desnacer,
des-existir.
Dejar de ser lo que se Es,
dejar de vivir lo que se vive,
dejar de romper lo que se rompe.
Dejar de escribir, me emerger;
de llorar porque no se expresa nada,
de morir porque la vida se vive,
y lo que uno siente,
lo que uno titila, combina y desorbita en el aliento,
es apenas Muerte, Desamparo:
de lamento viejo y conocido...
De la misma anciana, sorda, muda y acallada Desesperación.
Dejar de ver,
de amar,
de creer y de sentir,
como se siente.
Dejar de Ser.
Publicado por Antares en 19:22
Palabras
La madrugada desciende sobre mí,
como una manta,
como un encantamiento de rocío, estrellas y carámbanos oscuros.
Hace frío.
Me retuerzo entre las sábanas.
Oigo el sonido de una tripa.
Siento una que otra mirada afelpada de ositos y de vaquitas
y me levanto;
soñolienta, desesperada, insomne,
a escribir...
A escribir tonterías, es verdad,
palabras huecas y brutas que no hallan nada que decir,
que no encuentran romances que hechizar,
ni recuerdos lóbregos que llorar o enaltecer.
Palabras que sólo tienen frío,
hambre,
sueño,
cansancio...
Y un poco de aire viciado entre los dientes;
quizá una que otra pulga...
Palabras que tienen muchas ganas de salir, correr, brotar
a chorros, a disparos...
a llenar el mundo con sus muecas de ocio y de contento,
a gritar,
a volcar sobre la gente su aliento especiado y picante,
salpicado de lirios marchitos
y de algún nardo azucarado,
afilado por accidente...
.. y de volver,
cansadas y vencidas,
a mi boca, a mi cama, a mis poemas.
Publicado por Antares en 21:03
Otra Vez
A veces, así es la vida:
A mí me enseñó a escribir,
a bien llorar...
A ti,
entre toda esa torre babeliana de barajas incompletas,
te dio el don de la réplica
y del querer a ojos abiertos.
No podemos hacer mucho:
Nuestra atmósfera colapsa,
ambos universos (tuyo y mío)
se neutralizan;
se aniquilan,
se devoran mutuamente como si de fieras se tratara,
como si fuésemos enemigos sin sueldo,
por ganas,
por puro ocio y entretén.
Y aún así,
mis dedos se alargan y adelgazan para tocarte,
mis párpados se entrecierran,
mis haberes y tristezas eclipsan tras una feria de colores
y extravaganzas
para hacerme merecedora de un sólo beso;
de un roce de tus manos,
de una gota del veneno ambarino
que acaricia la comisura de tus labios finos,
como cuerdas de guitarra.
La horas, las lágrimas y los gritos
valen NADA,
y todo vuelve a girar como un trompo de madera,
como un tocadiscos,
como una rueda de carnaval,
otra vez.
Publicado por Antares en 15:03
¿Y tú qué harías?
Y si yo muriera en este instante
¿Tú qué harías?
¿Si de un momento a otro
Mi cuerpo
Quedara encerrado en el recinto de los gusanos,
De la tierra
Y del Sueño eterno…
Si mis ojos,
Cuencas blanquecinas,
Se cerraran de pronto para volverse en sí mismos;
Hacia el aliento inmortal del recuerdo
Hacia el retorno de ilusiones
Cruzadas, ardientes:
incrustadas en rubís afilados a fuerza de lágrimas incontenibles…
Si mis labios se torcieran,
Se curvaran,
Se apretaran (para siempre)
En un mutis afligido de dolor, de angustia,
De cadáver nauseabundo infestado de moscas y larvas burbujeantes,
Y se ulceraran,
Se inocularan de besos: esos besos que no se dieron,
Que se apagaron,
Como ascuas vertidas en el curso del arroyo matutino…
Si mi voz
Se despidiera
En un cántico suave: bajito, bajito,
Como el sonido de los sueños que duermen los gorriones
Recogidos en la calidez de sus nidos frágiles y pasajeros…
Qué harías?
Publicado por Antares en 21:10
Bella
Es verdad.
Cuando estoy contigo,
me siento Otra...
Desaparezco tras un manto de vergüenza
que me cubre las venas y las intenciones.
Me olvido de Mí,
de Todo,
de las estrellas, los números y las cartas sin destinatario.
Cuando estás cerca,
cuando siquiera tu nombre, tu voz o tu mera sugerencia
rondan los pasillos de mi cárcel incorpórea,
una ilusión convulsa se apodera de mi universo
y me veo suspendida,
por el aroma de tu ropa y de tu aliento,
sobre un mar turbio de oleaje violento
y devastador.
Las piernas se me entumen,
los ojos se me paralizan.
Salen palabras huecas de mi boca y mis oídos,
abiertos a fuerza de empellones por los libros y lecciones escolares,
se cierran en un azote seco y terminal.
Me siento a oscuras,
perdida,
flotando sin dirección alguna sobre pinchos envenedados,
arrastrada por un huracán de perfume, besos promesas...
Me siento inexplicablemente Real, Simple, Común:
Segura.
Como extraída de mi Mundo maravilloso de mentiras
y misterios.
Pero los sueños opiáceos,
son también mil pesadillas...
Y tu voz se vuelve espada,
tus manos; dagas,
y tus besos insaciables
se trastocan en tijeras oxidadas que me cortan los cabellos,
los dedos y las pestañas.
Y me siento nadando en una charca de sangre,
con los ojos perdidos,
y la memoria del lindo Nardo que eras
empañada por el aliento de una bestia furiosa e implacable...
Pero cuando escribo,
vuelvo en mis cabales
y torno a verte como un ser huamano común,
como una criatura inofensiva y lejana...
y vuelvo a sentirme un trazo incompleto y ficticio,
regreso al otro lado del espejo,
al otro lado del Mundo,
al otro lado de Mí...
bien, bien lejos de todas tus pretenciones.
Y me siento Sola, sí...
pero me siento Yo Misma;
desnuda, sin velos ni coberturas redundantes:
Bella.
Publicado por Antares en 14:26
Ausencia
Al parecer, la chispa final;
el arrebato perfecto, idóneo e idealizado,
del adiós absulto;
del final del largo túnel psicodélico y mordisqueado
de la despedida eterna,
de la fuente de llanto inagotable
atestado de tristezas, reproches y pesadillas.
Me hacel falta el Ego,
la desvergüenza y la crueldad
para arrancarte las alitas de mosca
en un sólo tajo
y dejarte,
revololoteando en el hálito ponzoñoso
de tus disculpas a medias,
de tus mentiras a medias,
de tus amores a medias,
de tus abrazos a medias...
y despedirme, adentrándome en la oscuridad
del buche de una bestia,
y perderme para siempre en sus entrañas,
deshaciéndome, desintegrándome:
Pero lejos de ti y de tu odio.
Publicado por Antares en 20:25
Siempre...
Siento un dolor puro,
tranquilo.
Un dolor impecable,
sin areniscas desveladas,
ni gránulos de rencor o de odio...
Y siento,
al mismo tiempo y casi entrefiltrada,
una chispa de felicidad,
detrás del reflejo de sus ojos
que llevo tatuado en la memoria,
o del brillo de su piel bajo el rayo solar del medio día,
corriendo por el césped (casi seco),
lejos de mí,
lejos...
Alejándose.
Partiendo en busca de sí mismo.
Jugándose el todo y la nada...
Y yo: Antares,
gigante, voluble y roja;
siempre yo, siempre amando, siempre le voy a querer.
Publicado por Antares en 11:54
