Favor de acariciar a la Rocamadour.

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Décimas a Contraluz


I
Cayó la madrugada en mí,
y la luz blanca clareaba,
cuando una voz esfumaba
aquél primer sueño de Abril;
y esa presencia sutil
que mi sueño evocaría,
justo al declinar el día...
con mi voz, exasperada,
sin más, lloraba y cantaba,
por si así regresaría.
II
Tras mis párpados de gasa
caen los duros cerrojos
de las puertas de mis ojos,
impuros de casta y raza
,al ritmo de aquella maza
que sin clemencia rompía,
que sin más piedad hería
el grillete que me ataba
de soñar que yo soñaba,
de sentir que yo vivía.

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Aguardo


La espera es el resumen de la angustia. Es el dolor ácido que sube por la garganta hasta el cerebro de la inspiración. Es la cuerda débil y solitaria entre un abismo inalterable...Es la esperanza....La fé...Las ilusiones...Y la navaja cruenta con la que el soñador corta las venas de la realidad.La espera es el vínculo que mantiene unidos a los componentes de una canción inespecífica; es la obsesión del recuerdo... Es la agonía del poeta.

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Euterpe


De tu llanto he sido hecha
Oh, tierna musa de encanto,
Prisionera de tu canto,
presa de tu paz maltrecha;
blanco de la cruenta flecha,
de aquellos que también diste,
de quienes también hiciste
lunas feroces y ardientes;
que con garras, ¡Qué con dientes!
rompen la imagen que fuiste.

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A veces, sueño que sueño.


Sol del sueño del sueño de la sombra,
azul amor, alarma de la alerta,
fugaz clamor, cerrojo de la puerta,
surreal canción del nombre que te nombra.
Arrullo efímero cual cruel alondra,
que a la verde paz con fervor despierta,
transformando siempre a la mar cubierta,
en esa cálida y sutil anfombra.
¡mi amor a medias ni siquiera pudo
abatir las moradas de tu verso
ni encontrar los secretos de sus nudos
ni encontrar el poder de tu universo,
ni entrañar los porqués de tus escudos,
ni borrar tu visión como mi adverso.!

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Ventana


Les miro diario, de lejos.
Con ojos de sombra recorro sus rostros,
les miro distantes por los espejos;
por el mirador vacío de la ventana del mundo,
a través de sus deseos.
Les miro impertinente,
les miro fijo,
atroz... inrremediablemente.
Y entonces les veo seguir.
Caminan con sus pasos seguros,
con ademanes despreocupados...
y yo me quedo a solas con mis ojos...
¡Cómo me gusta mirarlos!
Y verles tan frescos, tan simples...
tan dispares, tan tercos, tan bellos....
y oler la fragancia fuerte de su fé,
de sus pensamientos...
Entonces absorbo su vida y ellos pasan,
como siempre, como todos...
tan serios.
Dios, ¡Cómo me gusta mirarlos!

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Secreto


¿Sabes? Suelo soñar contigo,
con tu voz que susurrua a mi alma,
con tu sonrisa de estrella,
con tu piel de manzana.
Suelo despertar en tu recuerdo
y dormir en tu silencio...
... y extiendo mi mano y toco el velo de tus manos suaves, blancas...
me pierdo en la luz oscura de tus ojos de ciervo,
me enncierro en tu aura tierna de paz intacta.
Me deslizo bajo mi almohada y te busco...
y luego me escondo de tu mirada cuestionante.
¿Te acordarás de mí?

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Permanencia Material.


Oigo Guerrra.
El tintineo de las armas ya canta por el camino.
Las gotas de lluvia (o las lágrimas)
escurren por mi rostro preocupado.
Vienen lejos.
Les oigo.
Les huelo.
Percibo su furia centrada en mi cuerpo.
... y no me muevo.
Me planto en el suelo con mis ideales como raíces,
con mis sueños como cadenas me amarro a esta realidad.
Quedamos muy pocos...
Nuestros árboles y escudos cayeron bajo el peso de sus gritos.
Con sus hachas de odio cercenaron nuestras manos...
Con sus voces de fieras descarnadas raguñaron nuestros cuerpos....
Pero aún mantenemos las banderas de pie.
Ya están cerca,
Los oigo,
Los huelo...
Vienen por mí.

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Líneas de Ocasión by María Fernanda Pérez Ramírez is licensed under a Creative Commons Atribución-No comercial-No Derivadas 2.5 México License.